Viernes, 14 Diciembre 2018

 

 

JRJ-Jornada Regional de Jóvenes

 EL Icono Vocacional

 

“Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «la mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies». Mt 9,36-38.

¿Qué pretendemos?

Empaparnos de una “cultura vocacional”, entendida como un ambiente social que fomenta el que cada persona y familia se comprenda a sí misma en función de una misión encomendadas por Dios.

Es un tejido de valores e ideales que propician que las personas se descentren de sí mismas, se pongan a la escucha de una llamada que los trasciende y que les ha sido confiada para la edificación del Reino.

Es aquella atmósfera donde se conocen y valoran las diversas vocaciones como parte indispensable de la dignidad humana y cristiana.

¿Qué haremos?

  • Cultivar hábitos personales y comunitarios de oración por las vocaciones.
  • Situar en la vida de fe de las comunidades o zonas, momentos definidos para orar por las vocaciones: la Eucaristía, la plegaria personal o la Liturgia de las Horas de la comunidad.
  • Motivar la plegaria vocacional en la animación de nuestros grupos apostólicos.
  • Unirse a la Diócesis para una jornada de oración, usando algunos recursos existentes (tarjetas oracionales o plegarias en la liturgia).
  • Motivar la plegaria vocacional en grupos cercanos a nosotros como, por ejemplo, movimientos juveniles, grupos o movimientos apostólicos, feligresía, con el fin de suscitar en otros, la inquietud de orar por las vocaciones en espacios litúrgicos de las comunidades parroquiales (Hora Santa, día vocacional…).
  • Divulgar materiales que integren la totalidad de las llamadas; difundir tarjetas oracionales.
  • Adoptar actitudes vocacionales inclusivas en nuestras pastorales, que cultiven en las personas el deseo de descubrir la llamada personal de Dios, sea en la vocación laical, religiosa o sacerdotal.

UN ICONO VOCACIONAL

EL ICONO ITINERANTE

Este es un icono “viajero”. No debe pararse, ni retenerse.

EL ICONO VOCACIONAL

Este icono está pensado para ser llevado a lugares donde la oración por las vocaciones surja como una necesidad (una parroquia, un grupo de oración, un monasterio, un hospital, un colegio, una semana vocacional, una vigilia de adoración etc.), para orar en torno a él, o simplemente para que esté presente.

EL ICONO HISTORIA

Estamos ante un icono copto (Iglesia egipcia) del siglo IV. El original está en el Museo del Louvre (París). La imagen ofrece una escena de una profunda carga afectiva: Jesús echa su mano sobre el hombro del abad Menas, un santo monje, en gesto de cercanía, apoyo y acompañamiento. Menas era un soldado del emperador Maximiano, que abandonó el ejército para entregarse a la oración en el desierto. Era el momento del florecimiento de la vida eremítica en Egipto (San Antonio, San Pacomio, etc). Se retiró (“anocóresis-anacoreta”) al desierto (Eremo-Yermo,eremita), pero como San Antonio, supo estar al lado de la Iglesia que sufría divisiones y persecuciones (Alejandría).

EL ICONO CRISTO Y SAN MENAS

San Menas proclamó con su vida y su palabra la Buena Noticia: en el icono, Jesús lleva el libro de los Evangelios, mientras que Menas sostiene el rollo de papiro en el que, como discípulo (elegido, llamado y enviado), aprende de Cristo. Menas es así un modelo de discípulo: el que escucha y aprende; el que se siente acompañado por Jesús y llamado por Él.

Menas fue encarcelado, torturado primero, sufrió el martirio decapitado. La Iglesia copta lo veneró pronto como un modelo, visitaba su tumba, y encargó que pintaran este precioso icono. Con él nosotros podemos meditar nuestra fe cristiana como un camino en el que nos sentimos llamados y acompañados por Jesús, como Menas. “Ya no os llamo siervos. A vosotros os llamo amigos” (Jn 15,15).

 

CATEQUESIS VOCACIONAL

El abad Menas

Llamados a ser bendición

El pergamino que el abad Menas sostiene en su mano es probablemente una regla monástica. Su mirada poderosa está orientada a la gente. Con su mano derecha les da la bendición. Quien camina con Jesús está llamado a ser una bendición de Dios para otras personas.

Jesús está con nosotros

Vocación acompañada

La persona junto a Jesús también es un símbolo para cada uno de nosotros. Jesús y su amigo son invisibles el uno para el otro. No se miran entre sí. No es una relación "sentimental". Jesús no mira a su amigo, pero va a su lado. Él nos acompaña, incluso si no lo sentimos. No impone su presencia, no insiste, como cuando iba junto a los discípulos en el camino a Emaús (Lc 24,15-16). Jesús está a nuestro lado, como alguien discreto, incluso si no le reconocemos. Su presencia es incondicional, independientemente de si lo sentimos o no.

Orienta el futuro

Vocación confiada

Jesús acoge nuestro pasado, nos acompaña en el presente y orienta nuestro futuro. Por eso los personajes del icono aparecen juntos en el camino. Esto se destaca por los diferentes tonos de color en el icono. Lo que sucedió está detrás de ellos. Parece que Jesús empuja cuidadosamente a su amigo, con el brazo en su hombro, como si le quisiera decir: "no tengas miedo, yo estoy contigo" (Jer 43,1-5a). Parece que Jesús y su amigo acaben de iniciar su nuevo camino. Sólo la ruta es lo importante. "No mirar atrás..." (Lc 9,62).

Brazo de Jesús

Vocación en relación con el que llama

Jesús y su amigo no se miran uno al otro, pero su relación no es distante ni fría. La cercanía de Jesús se expresa por el brazo que le pone en el hombro a su amigo. No le empuja, le respalda. El brazo de Jesús es el yugo suave: "cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Entonces realmente encontrareis descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, liviana "(Mt 11,29-30).

El Evangelio y la Cruz

Vocación y discípulo

Jesús tiene un libro bellamente decorado en su brazo izquierdo, como el libro que se utiliza para la solemne proclamación del Evangelio durante la liturgia. Jesús trae la buena noticia: el Evangelio (Lc 4,17-19).

Jesús es un amigo, sin dejar de ser nuestro "maestro" y "Señor". El Evangelio de Jesús se lleva a cabo en la Cruz.

En medio del icono se puede ver una pequeña cruz. La relación entre Jesús y su amigo se caracteriza por la Cruz hasta el final, el amor fiel de Jesús, sin reservas (Jn 13, 1), un amor que sigue diciendo “Sí”, incluso si nosotros decimos "no". "Aunque las montañas se retiren y vacilen las colinas, no te retiraré mi lealtad, ni mi alianza de paz vacilará" (Jer 54, 10). El suave yugo de Jesús es ahora su Cruz. Es "suave" porque Jesús mismo se pone junto a nosotros bajo el yugo: lo carga con nosotros.

Los ojos de Jesús

Vocación y oración

Mira los ojos de Jesús. Están muy abiertos, amables y penetrantes... En el Evangelio aparece la mirada de Jesús en muchas situaciones (Mc 1,16-20; Lc 19,5; Mc 10,21, etc.)

Es como si los ojos de Jesús nos quisieran decir dos cosas: los ojos de Jesús se centran en el futuro de Dios y en el Reino de Dios. Él nos invita a hacer lo mismo: mirar en la misma dirección que Él. Con Él podemos superar las dudas y contradicciones que se nos presentan. Al mismo tiempo, los ojos de Jesús en el icono miran a cada uno de nosotros que ora, como si quisiera decir: "Déjame mirarte”, permanece ahí, y ora; quédate como estás, incluso si no puedes rezar, deja que yo lo haga por ti, déjame contemplarte".

Una certeza interior

Vocación y amistad

Orar con este icono nos da una certeza interior. Esto también es mi historia, la historia de la amistad de Jesús conmigo. Hemos sido vistos y llamados por Jesús. Le seguimos como sus discípulos. Cuando miramos atrás sabemos de nuestros fracasos, dolores y sufrimientos. Pero Jesús siempre está a nuestro lado con su amor inmenso. Podemos escuchar cómo nos dice: "Os llamo amigos" (Jn 15,15).

Sus manos están en nuestros hombros. Su proximidad, su fuerza y su amor son lo único que importa. Confiar en Él como en un amigo, ir por la vida con Él hacia el Padre es una bendición para los demás: esta es la verdadera vida.

El discípulo amado

Modelo de seguimiento

Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

DOCUMENTO PREPARATORIO

Ofrecemos como inspiración para el camino que inicia un icono evangélico: Juan, el apóstol. En la lectura del Cuarto Evangelio él no sólo es la figura ejemplar del joven que elige seguir a Jesús sino también «el discípulo a quien Jesús amaba» (Jn 13,23; 19,26; 21,7).

1. BUSCAR A JESÚS

En búsqueda de un sentido que dar a la propia vida, dos discípulos del Bautista son interpelados por Jesús con la pregunta penetrante: «¿Qué buscáis?». A su contestación «Rabbí – que quiere decir ‘Maestro’ –, ¿dónde vives?», le sigue la respuesta-invitación del Señor: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38-39).

Jesús los llama al mismo tiempo a un camino interior y a una disponibilidad de ponerse concretamente en movimiento, sin saber bien a dónde esto los llevará. Será un encuentro memorable, hasta el punto de recordar incluso la hora (v. 39)

2. IR CON ÉL

Gracias a la valentía de ir y ver, los discípulos experimentarán la amistad fiel de Cristo y podrán vivir diariamente con Él, dejarse interrogar e inspirar por sus palabras, dejarse impresionar y conmover por sus gestos.

3. CONFIAR E INTIMIDAD

Juan, en particular, será llamado a ser testigo de la Pasión y Resurrección de su Maestro. En la última cena (cfr. Jn 13,21-29), su intimidad con Él lo llevará a reclinar la cabeza sobre el pecho de Jesús y a confiar en Su palabra.

4. MOMENTOS DUROS

Mientras conduce a Simón Pedro a la casa del sumo sacerdote, se enfrentará a la noche de la prueba y de la soledad (cfr. Jn 18,13-27).

5. LE DA A SU MADRE

Junto a la cruz acogerá el profundo dolor de la Madre, a quien es confiado, asumiendo la responsabilidad de cuidar de ella (cfr. Jn 19,25-27).

6. EXPERIENCIA DEL RESUCITADO

En la mañana de Pascua compartirá con Pedro la carrera agitada y llena de esperanza hacia el sepulcro vacío (cfr. Jn 20,1-10).

7. TESTIMONIO

Por último, durante la extraordinaria pesca en el lago de Tiberíades (cfr. Jn 21,1-14), reconocerá al Resucitado y dará testimonio de Él a la comunidad.

 

Catequesis Icono Vocacional.pdf